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Astrofísico novelista dice que "una ecuación matemática es también poesía"
Getu Arteche
Madrid, 14 mar (EFE).- El científico zaragozano Enrique Joven,
ingeniero del Instituto de Astrofísica de Canarias, asegura que "una
ecuación matemática tiene tanta poesía como cualquier verso o
poema", dijo a EFE, y tal vez por eso empezó a escribir novelas,
como "El castillo de las estrellas" que se publica ahora. Tras un primer tanteo surrealista, "El libro horrible" (2002),
que apenas salió del ámbito editorial de Castilla y León, ésta es su
segunda experiencia narrativa, con la que ha dado el verdadero salto
al adquirirla Rocaeditorial. Además, Harper Collins ha comprado los
derechos para el público de EEUU. En un género tan escaso en España como es la intriga científica,
la novela de Enrique Joven (Zaragoza 1964) hurga en la época del
Renacimiento y en la corte bohemia de Rodolfo II (sobrino de Felipe
II), con una trama en torno al Manuscrito Voynich, un documento sin
descifrar que existe realmente y cuyo misterio aún atrae a
investigadores. "Me topé con ese libro famoso -depositado hoy entre las rarezas
de la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale- cuando
trabajaba sobre dos gigantes de la ciencia poco conocidos como los
astrónomos Thycho Brahe y Johannes Kepler", recuerda Joven, que
dedicó casi dos años a documentarse para esta novela. Se planteó "una trama de misterio con toque científico de
antigüedad pero sin templarios, ni cátaros" y con "varios hallazgos
relevantes" pudo ligar -dice- el argumento de varias historias: las
de los científicos, de la propia ciencia, del manuscrito y
finalmente de los jesuitas que mantuvieron ese libro oculto durante
años". "A lo largo del tiempo muchos intentaron, sin fortuna, desvelar
lo que encerraba esa obra cifrada, que también podría ser un timo de
los pícaros de la época", advierte, si bien "se mantiene la creencia
de que tendría información médica, científica o alquímica", mientras
resulta "realmente complejo para lingüistas, matemáticos o para
cualquiera". La novela mantiene el misterio sin descifrar. ¡"Cómo no hacerlo
si ya pasó por inteligencias capaces de desentrañar el universo!",
exclama Joven, porque así fue: "Kepler descubrió cómo se movía Marte
y, ante semejante cerebro, el aliciente es indagar qué hizo él con
el manuscrito", sostiene sin más pretensión. Al tratar sobre ese "alivio", que está implícito en el mero
intento humano de resolver un misterio, la novela pone en relación
los ámbitos científico y religioso "que no pueden mezclarse" y
presenta tres tipos de personajes: el creyente, el agnóstico y el
jesuita. El joven jesuita Héctor es un creyente que investiga con el
método científico y se mueve entre planos, en una suerte de gimnasia
intelectual. Son todos amigos que trabajan para un mismo fin, aunque
tienen formas de pensar muy diferentes. El novelista apunta "a eso que ocurre en parte del mundo
anglosajón cuando se pone en duda la evolución de las especies para
meter con calzador la religión". Ahí sitúa las orejas del lobo. Ciencia y Religión son "dos mundos distintos -recalca- y se
trabajan en campos distintos, sean sus autores creyentes, sacerdotes
o científicos". "¿A quien se le ocurriría llevar a un profesor de Biología a un
púlpito para que explicase el misterio de la Trinidad?. Pues tampoco
sería lógico enseñar el darwinismo con la Biblia -añade-. Las
convicciones son de cada cual, no del ámbito académico". Enrique Joven se doctoró en Física en Zaragoza y en 1991 se
trasladó a Tenerife, para trabajar en el Instituto de Astrofísica de
Canarias, donde sigue hoy. También ha colaborado en prensa y ha sido guionista de
televisión. "Escribo por afición, no por dinero, y no creo que eso
vaya a retirarme, ni lo deseo en este momento", aclaró a Efe. Y planteó que Ciencia y Poesía se encuentran "en una ecuación
matemática, que es poesía por lo que contiene, por cómo lo expresa y
la elegancia con que lo hace". Implícita en su trama asoma también una crítica social a la
especulación; la novela arranca cuando un poderoso grupo de presión,
partidario de la teoría del "Diseño Inteligente" se interesa por
comprar el solar del convento que esconde el manuscrito secreto. EFE. ga/pz
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