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Novela infantil recorre el planeta paralelo en "El cetro de Zink"
Barcelona, 19 oct (EFE).- Los escritores Joan Llongueras y Mercé
Masnou transportan a los lectores adolescentes, de la mano de la
joven Ishtar, a un mundo paralelo, el planeta Ki, en su primer
trabajo conjunto, la novela infantil "Kadingir. El cetro de Zink". A diferencia de Harry Potter o Charlie Bucket, la heroína de esta
historia no es huérfana ni pobre, sino que vive feliz junto a sus
padres y su hermano pequeño en un caótico caserón del siglo XVI
repleto de cajas y objetos curiosos que su abuela, una arqueóloga
reconocida internacionalmente, le manda regularmente desde su casa
en el Amazonas. Cuando el día de su cumpleaños entra en la habitación de su
abuela en busca de los regalos, Ishtar descubre un bonito bastón y
al tocarlo cruza sin querer un portal dimensional que comunica la
Tierra con el planeta Ki, un ecléctico mundo habitado por hombres
con cabeza de tigre, águila, delfín o lagarto. Su osito de peluche Nakki tomará vida para convertirse en su
consejero y ayudarla a superar las tres difíciles pruebas que le
permitirán recuperar el cetro de Zink y convertirse en la heredera
de los zitis, la única raza igual que la humana. Pero Ishtar, de tan sólo once años y un particular sentido del
humor, también deberá enfrentarse al malvado Usugmal para salvar
tanto al planeta como a su querida abuela. La primera de las crónicas de Kadingir es una novela fantástica
llena de acción donde el mal y el bien se enfrentan constantemente y
donde la amistad y la adquisición de conocimiento adquieren un valor
especial. Llongueras y Masnou han revelado hoy en rueda de prensa que
decidieron no inventar los nombres de los personajes, de los lugares
ni de los inventos, sino escribirlos en sumerio, por lo que se
vieron obligados a buscar la ayuda de un experto. Kadingir significa la puerta de los dioses, igual que Babilonia,
y es que la antigua Mesopotamia y el planeta Ki comparten ciertos
puntos en común, más allá de la puerta dimensional, que la abuela de
Ishtar, Nirgal, intentaba descubrir cuando fue secuestrada y que
serán el hilo conductor del resto de crónicas. EFE. mpg/rq/jmi
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