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Heredera y gestora derechos lamenta daño ocasionado en obra por leyenda negra
Valladolid, 25 abr (EFE).- Carmen Hernández-Pinzón, sobrina nieta
de Juan Ramón Jiménez y desde hace 15 años representante legal de
sus herederos, lamentó hoy el perjuicio que sobre la obra del poeta
de Moguer ha ocasionado la "leyenda negra" vertida durante décadas
acerca de su personalidad y que rebatió en declaraciones a Efe. "Se ha escrito mucha literatura sobre su temperamento, a veces no
muy certera, y se le han colgado numerosos 'sambenitos' en forma de
persona intratable y recluida en su 'torre de marfil' que muchas
veces no se corresponden con la realidad", explicó Hernández-Pinzón
antes de participar en unas jornadas literarias sobre su tío-abuelo
organizadas por la Universidad de Valladolid. Esas apreciaciones "han hecho mucho daño a su obra" hasta el
punto de que buena cantidad de lectores "ha dejado de acercarse a
sus libros por su fama de distante, frío y pagado de sí mismo,
cuando en realidad era bastante sencillo y accesible a cuantos le
rodeaban, especialmente su familia, donde era el ser más querido". "Ahora es cuando se le está empezando a conocer a Juan Ramón
Jiménez a pesar de que siempre ha sido considerado por los poetas de
antes y actuales como la gran voz", añadió Hernández-Pinzón, quien
desde su función como gestora de los derechos de la obra
juanrramoniana ha constatado un "creciente interés por publicar sus
libros". Ha sido un autor "bastante ignorado y relegado si exceptuamos
títulos como 'Platero y yo' y 'Segunda antología poética', y este
libro porque era obligatorio en Bachillerato", añadió la hija de
Francisco Hernández-Pinzón, sobrino de Juan Ramón Jiménez y hasta
hace tres lustros su albacea testamentario. "Mi padre fue para él como el hijo que nunca tuvo. Le acompañó en
sus peores momentos: en la muerte de su esposa, Zenobia Camprubí, y
en la suya propia, y estuvo al tanto de todo lo relativo a la
concesión del Premio Nobel de Literatura", explicó acerca de su
padre, que aún vive. Hernández-Pinzón achacó buena parte de esa 'leyenda negra' a las
frecuentes depresiones que padeció su tío-abuelo desde muy joven,
una enfermedad "desconocida entonces" y que en buena medida lo
convirtió en un "ser totalmente atípico", aún cuando no se aisló de
la realidad circundante, ya que respondía a los estímulos. Puso como ejemplo en este sentido el exilio "activo y combativo"
que protagonizó cuando en 1936, a comienzos de la Guerra Civil
española, tuvo que emigrar hasta Puerto Rico, Cuba y Estados Unidos,
desde donde "defendió sus ideas republicanas, se implicó en ellas y
asumió su convicción de que los exiliados debían contar allí donde
fueran lo que realmente estaba sucediendo en España". "Era una persona muy inteligente, consciente de su genialidad,
pero nunca se creyó un ser superior como se ha llegado a decir",
insistió la heredera del poeta y nieta de Victoria Jiménez, hermana
ésta de Juan Ramón Jiménez, antes de evocar nuevamente su carácter
"entrañable, sencillo y asequible". EFE
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