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Samantha Devin adapta la tragedia griega a canon literario actual
Madrid, 27 may (EFE).- La escritora madrileña Samantha Devin
adapta la tragedia griega al canon literario actual en "Arcadia. Una
tragedia moderna", que, bajo la forma de una novela de misterio
cargada de mitología, aborda el despertar de lo espiritual lejos de
todo dogma o religión. En entrevista con EFE, Devin (Madrid, 1968) señaló que "el exceso
de consciencia es la enfermedad de Occidente", un "materialismo
absoluto" que choca con las escenas de éxtasis relatadas en su
novela, "nada políticamente correcta" pues aborda, entre otros
temas, las relaciones sexuales con menores y el uso de drogas para
alcanzar el contacto con lo sagrado. Una llamada de teléfono a las dos de la madrugada con la escueta
frase "Et in Arcadia ego" ("Yo también estoy en Arcadia") sacará de
su letargo a Julia, una escritora de éxito y posición acomodada que
comienza una investigación sobre el asesinato de una niña de seis
años a manos de su madre. Las pesquisas la llevarán hasta el hermano de la víctima, Daniel,
un joven menor de edad e incipiente estrella de rock, que mejora sus
técnicas dramáticas en una peculiar fundación denominada Arcadia y
que encarna las virtudes del dios griego Dionisio, "capaz de colocar
en el límite a todo aquel que se le acerca", según la autora. Sensualidad y sexualidad están muy presentes en la narración. "Como dice uno de los personajes, no hay nada más fuerte que el
deseo", señaló Devin, que se estrenó como novelista con "Bilis
negra". "Arcadia. Una tragedia moderna" no es una novela al uso porque no
encaja en ningún género; según su autora, entronca con el término
"filosofía narrativa" de Schelling, referente a las historias que
hablan del significado de la vida. "Me gusta escribir cosas muy esenciales, con personajes
distintos, que no tienen nada de común con el resto de los mortales
pero cuya excepcionalidad los convierte en prototipos", indicó la
escritora, que ha cursado estudios de Filosofía, Psicología e
Historia de las Religiones. Las diferentes visiones de la vida y de las religiones de los
personajes le dan pie a Devin para analizar "el contacto entre el
ateísmo de Occidente y el fanatismo de algunos pueblos de Oriente" y
le sirve para reivindicar que "aún hoy estamos atados a lo trágico". Así, la escritora ha tratado de tejer una obra que sirve como
reivindicación de las consecuencias, a su juicio negativas, del
pragmatismo social imperante, "porque hemos perdido la capacidad de
impresionarnos por las cosas". Afincada en Londres, la autora explicó su interés por rescatar
este modelo narrativo porque, a su juicio, "es la madre de todos los
géneros, desde el teatro dionisíaco hasta todos los temas que se han
convertido en cine, drama, ópera e incluso rock and roll". Devin adorna cada capítulo con citas de personalidades tan
distintas como el narrador clásico Eurípides o el rapero Eminem,
"porque me encanta encontrar similitudes entre cosas tan distintas y
lejanas pero que siguen diciendo lo mismo, abordando el misterio de
lo mitológico". En conjunto, la obra es un círculo perfectamente cerrado. "Todo
pasa por algo, no hay casualidades, sino consecuencias, como en las
tragedias griegas", concluyó la novelista. EFE
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